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La producción esperada de las diferentes floraciones tendrá una importante merma.
LA UNIÓ de Llauradors indica que la climatología tan seca que hay en los últimos meses pone a la apicultura de la Comunitat Valenciana en evidente peligro al tener un sobrecoste para los apicultores de cerca de 40 euros euros por colmena en concepto de transporte, alimentación extra para las abejas, compra de enjambres, etc,.
La disminución de cultivos nutritivos para las abejas -caso del girasol- y la falta de floraciones naturales auguran una campaña por tanto de escasa producción de miel. La sequía del otoño e invierno pasado, y lo que llevamos de primavera, ha impedido que las colonias se desarrollen normalmente.
Los apicultores de la Comunitat Valenciana se han visto obligados a sobrealimentarlas con un aumento de los viajes al colmenar y triplicar los costes de desplazamiento sin considerar además el aumento brutal del precio del gasóleo.
La casi totalidad de los apicultores valencianos realizan trashumancias que van más allá de la Comunitat Valenciana con un evidente aumento de los costes debido a las causas anteriores. Al no ser posible la reposición en el propio colmenar se deben comprar enjambres que a su vez escasean y tienen precios altos. También, al estar las colmenas muy débiles, se deben alimentar con otros suplementos.
De las 1.738 explotaciones apícolas de la Comunitat Valenciana, el 95% de las mismas practican la trashumancia fuera de la Comunitat Valenciana al girasol, tomillo, romero, acacia, lavanda, entre otras floraciones.
Las perspectivas para los apicultores de la Comunitat Valenciana no son por tanto demasiado halagüeñas. Al aumento de los costes de producción, y el hecho de tener unos colonias de abejas débiles, se deben añadir amenazas como el de la Vespa Velutina (avispa asiática invasora que ya se encuentra en algunas zonas del Estado), la persistente mortandad por la enfermedad de la varroa, el continuo desabejamiento de las colmenas y la disminución de las aportaciones autonómicas y del gobierno Central al Plan Apícola Nacional, nos dará un panorama apícola incierto.
La producción de miel en España cae un 65% hasta junio respecto a una campaña normal. La de polen se reduce a la mitad en las principales regiones productoras, Extremadura y Castilla y León.
La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) informa de que la cosecha de miel de la campaña 2010/2011 no superará hasta junio las 10.500 toneladas, cifra que supone una reducción del 65% respecto a la producción media nacional (30.000 Tm.). En el caso del polen, la reducción estará cercana al 50% en Extremadura y Castilla y León, principales regiones productoras.
El largo período de lluvias (noviembre 2010 – marzo de 2011), con intervalos de temperaturas mínimas muy bajas en numerosas regiones españolas, unido a una primavera irregular, especialmente calurosa en abril y mayo (dos grados por encima de la media en amplias zonas de España según Aemet), han sido los principales causantes de esta situación. Salvo la miel de romero, de la que se ha obtenido una buena cosecha, la cosecha de mieles de azahar y mil flores ha sido muy deficiente en toda España y, en consecuencia, han sido las producciones melíferas más afectadas por la cada vez más extrema variabilidad meteorológica.
Pese a que el “síndrome de despoblamiento” sigue afectando a las explotaciones apícolas en nuestro país, con una media de mortandad del 25-30% anual, en la campaña actual estas pérdidas se han minorado por una menor presencia del parásito Varroa Destructor en las colonias de abejas melíferas gracias al control sanitario que ejercen los apicultores profesionales con el uso de los tratamientos veterinarios autorizados. La aplicación de los mismos es obligatoria para poder percibir las ayudas contempladas en el Programa Nacional Apícola 2011/2013, cofinanciado por Bruselas (50 %), el MARM (25 %) y las Comunidades Autónomas (25 %).
Para el portavoz de la Asociación de Apicultores, AARM-COAG Murcia, Joaquín Lozano, existen además otros factores de riesgo que deben estudiarse más a fondo por el Ministerio de Medio Rural y la Unión Europea como “la creciente proliferación de insecticidas sistémicos en numerosos cultivos, utilizados en el tratamiento de semillas para combatir plagas, que vienen a provocar la desorientación y efectos adversos en el sistema nervioso de las abejas melíferas, así como un impacto cada vez mayor en la desaparición de los insectos polinizadores, que son estratégicos y vitales para la conservación y mantenimiento de la biodiversidad”.
Ante los problemas que este tipo de fitosanitarios (neonicotinoides) provocan en las abejas melíferas, se precisa con urgencia poner en marcha por parte de la UE estudios independientes y transparentes para avanzar en una mejora real y sustancial de la salud de las abejas melíferas y del conjunto de la cabaña apícola en la Unión Europea.
Apisan es insecticida ecológico que combate la letal varroasis de las colmenas. Compuesto por extractos 100% naturales, se debe de aplicar un par de veces al año en épocas de desarrollo de la varroa.
Los apicultores saben lo importante que es mantener las colmenas libres de plagas y parásitos para obtener una buena producción. Uno de los parásitos más temidos en una colmena es la varroa, insecto que se alimenta de las abejas, debilitándolas y propagando enfermedades patógenas y virus. Las colonias de abejas infestadas con varroa que no se tratan adecuadamente mueren a menos que se tomen medidas de control inmediatas.
La varroasis es la mayor amenaza de las colmenas y se propaga de panal en panal. Si lo encuentras en tus colmenas debes de actuar rápido porque corres el riesgo de que la colmena entera muera.
Apisan es un insecticida ecológico empleado en el control de la varroasis compuesto por sales potásicas de ácidos grasos vegetales, citrus paradisi, thymus vulgaris y extracto de neem. Comercializado en envases de 250gr, para su utilización se debe de impregnar 6g de producto sobre una tablilla de chopo o álamo y depositarla sobre los cuadros de la colmena. Se debe de aplicar un par de veces al año y en épocas de desarrollo de la varroa.
La Unió alerta de la desaparición en la Comunitat Valenciana de más de 9.000 colmenas en apenas dos años. Se dejan de ingresar 400.000 euros anuales además de la importancia medioambiental para la biodiversidad de la abeja.
LA UNIÓ de Llauradors alerta que la crisis por la que atraviesan los apicultores de la Comunitat Valenciana ha provocado ya la desaparición de más de 9.000 colmenas en apenas dos años.
De las 411.711 colmenas censadas en la Comunitat Valenciana en el año 2008 se ha pasado ahora a 402.473 colmenas, lo que supone un total de 400.000 euros anuales que se han dejado de ingresar. De todas formas además de estas cuantiosas pérdidas económicas, las abejas aportan un valor medioambiental para la biodiversidad incalculable.
LA UNIÓ señala que no existe relevo generacional en el sector apícola valenciano y desde la Conselleria de Agricultura se hace muy poco por invertir esta situación. Los jóvenes que deseen dedicarse a la actividad apícola reciben escasos estímulos puesto que a las ayudas sectoriales y tan sólo pueden entrar en la línea de incorporación a la explotación agraria.
A la desaparición de un gran número de colmenas año tras año hay que sumar también el aumento de los costes de producción (seguros, desplazamientos, etc,.) para los apicultores de la Comunitat Valenciana o las limitaciones para producir miel de azahar, por lo que caben medidas urgentes para que el oficio no desaparezca.
LA UNIÓ señala que los expertos reconocen una merma generalizada de las poblaciones de insectos polinizadores en todo el mundo. Las principales causas son el uso de productos fitosanitarios, la destrucción de hábitat y flora natural provocada por las transformaciones del terreno, la contaminación ambiental y otros factores coyunturales. En la Comunidad Valenciana, a juicio de LA UNIÓ, se suma otra causa fundamental que es la de los decretos para limitar la polinización cruzada en plantaciones de cítricos que durante los últimos años han condenado de forma irracional a los insectos polinizadores.
LA UNIÓ indica que las abejas existen en la tierra desde hace más de 60 millones de años y pueden sobrevivir sin los humanos. Sin embargo, el homo sapiens, que apenas lleva 250.000 años en el planeta, no puede sobrevivir sin las abejas. La supervivencia y la evolución de más del 80% de las especies vegetales del planeta y la producción del 84 % de las especies cultivadas en Europa depende directamente de la polinización entomófila.