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ASAJA-SEVILLA espera que el Gobierno impulse una nueva legislación que evite el abuso de posición dominante en la cadena de comercialización agraria .
Cunde la desesperación entre los agricultores y ganaderos andaluces que inician el ejercicio de 2012 con los precios de venta de sus productos por los suelos y con escasas perspectivas de mejora. La situación de precios hundidos ni es nueva ni es coyuntural, y lejos de solucionarse se ha agravado en los últimos meses, en los que el resto de eslabones de la cadena comercial (industria y distribución) ha intentado resolver sus problemas económicos y financieros reduciendo aún más los precios a los que compran los productos en origen. Lo que ha provocado que el agricultor, además de no obtener beneficios, ni tan siquiera pueda compensar los costes de su explotación con la venta de sus producciones.
El hundimiento de los precios por las prácticas abusivas de intermediarios, industria agroalimentaria y gran distribución ya ha provocado el cierre en Andalucía de 25.000 explotaciones en los últimos cuatro años y amenaza con dejar en la ruina a quiénes aún mantienen la actividad, puesto que si no se obtienen ingresos por la venta de las producciones, a más inversión sólo obtendrán mayores pérdidas.
El cerdo ibérico, el aceite de oliva, la aceituna de mesa, los cítricos y las hortalizas de invernadero, cinco de los productos más emblemáticos de la agricultura y la ganadería andaluza, se están vendiendo hoy a un precio inferior al coste de producción. La producción de un cochino ibérico de bellota, la joya de la dehesa y la gastronomía andaluza, tiene un coste para el ganadero de 360 euros, mientras que el precio medio de venta se sitúa hoy en 277 euros, lo que supone que por cada cochino que se vende el ganadero pierde 83 euros.
Se trata sin duda, y salvando a la reforma de la PAC, del reto más serio que debe afrontar el campo español y los responsables del nuevo Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, cuyo titular, Miguel Arias Cañete, mostró ya, en su primera reunión con ASAJA el pasado 28 de diciembre, su disposición a promover una legislación que mejore el funcionamiento de la cadena de producción.
Los tomates, la ternera de primera y el cordero pascual fueron los alimentos frescos que más subieron de precio en diciembre respecto al mes anterior.
Los tomates, la ternera de primera y el cordero pascual fueron los alimentos frescos que más subieron de precio en diciembre respecto al mes anterior, el 3,61 %, el 3,19 % y el 2,66 %, respectivamente, según los datos publicados por el Ministerio de Economía y Competitividad.
También se encarecieron la pescadilla (2,13 %) y el jurel (1,33 %). Por el contrario, las mayores bajadas de precio de diciembre fueron para las naranjas (6,47 %), los plátanos de Canarias (3,45 %), los limones (3,05 %), las anchoas (2,10 %) y la bacaladilla (1,06 %).
En comparación con los precios de hace un año, los alimentos que más han subido han sido el jurel (8,16 %), los plátanos de Canarias (7,37 %) y la bacaladilla (7,30 %), que han registrado incrementos muy superiores al 2,4 % en que se situó la tasa interanual de inflación en diciembre, de acuerdo con el dato adelantado por el Instituto Nacional de Estadística.
Fuente: Periódico_Agrícola
Los agricultores gastarán en la siembra de cereal 11 euros más por hectárea en carburante que en la campaña anterior .
ASAJA de Cuenca alerta del un importante incremento de los costes de producción de esta campaña de siembra con respecto al año pasado, principalmente, a causa de la subida del precio del gasóleo agrícola y de los fertilizantes, de modo que los agricultores están invirtiendo mucho más en sus explotaciones sin ninguna garantía de que, cuando cosechen, los precios de su producción sean suficientes para cubrir los gastos afrontados.
Por un lado, el gasóleo B ha incrementado su precio en un 23% con respecto a noviembre de 2010, pasando de aproximadamente 0,70 euros el litro a los 0,91 actuales. Esto supondrá que los agricultores gastarán 11 euros más de gasóleo por cada hectárea que siembren. Además, los fertilizantes han aumentado su precio en un 25% en el mismo período, lo que significa que la labor del abonado está costando 26 euros por hectárea más que el año pasado, o lo que es lo mismo, 2.600 euros en una explotación media de 100 hectáreas.
En esta línea, el departamento de comercialización de ASAJA de Cuenca insiste en que los agricultores deben pedir la ficha técnica de los fertilizantes que compren, ya que se han vuelto a detectar fraudes en cuanto a su calidad e insta a los profesionales a desconfiar de abonos cuyos precios son demasiado bajos.
Además, la Organización recuerda a los profesionales agrarios que en las oficinas de ASAJA encontrarán el asesoramiento necesario para la toma de decisiones en cuanto a la compra de insumos y la venta de sus producciones.
Por otro lado, las lluvias tardías han provocado la aparición de malas hierbas como la “avena loca” o el “ballico” en algunas parcelas y los agricultores se están viendo obligados a utilizar productos fitosanitarios para combatirlos con el consiguiente aumento de los costes.
Así, ASAJA de Cuenca considera inadmisible que un sector como el agrario, que provee a las sociedad de alimentos sanos y de calidad y cuyos profesionales son los que cumplen con los más estrictos requisitos en materia medioambiental y de seguridad alimentaria, con la pérdida de competitividad que esto les supone, no tengan ninguna garantía de que los precios en origen vayan a cubrir sus costes de producción.
Producir un kilogramo de cebollas tiene un coste medio de 9-10 céntimos. Los precios actuales a los que se está pagando este producto en la provincia se sitúan entre 6 y 7 céntimos/kilo. Ante esta situación, desde ASAJA Ciudad Real denuncian que los agricultores están produciendo por debajo de costes, algo “inviable” para sus economías.
Igual circunstancia se da en el caso de la patata, con unos costes de producción de entre 13 y 15 céntimos por kilogramo y unos precios de en torno a 10 céntimos/kilo.
Al inicio de la campaña, en junio, las cebollas arrancaron con un precio de 10-12 céntimos, cayendo enseguida a los actuales 6-7. Ambas campañas, cebolla y patata, se desarrollan de junio a abril del siguiente año, primero con producto del terreno y luego el destinado a almacenamiento (a partir de octubre). En ocasiones el producto almacenado eleva su precio, por eso, los agricultores están planteándose recoger ya para destinarlo a almacenamiento, lo que conllevaría también nuevos gastos, que incrementarían los costes de producción en otros 6-7 céntimos/kilo.
Una de las principales localidades productoras de cebolla de la provincia es Bolaños de Calatrava, con unas 700 hectáreas y una producción anual que ronda los setenta millones de kilos. Pese a ser una cebolla de gran calibre y muy demandada por los mercados, en especial, el de Levante, los precios son igual de bajos, lo que está generando cuantiosas pérdidas a sus agricultores.
Los dirigentes de ASAJA consideran que la desaparición del cultivo de la remolacha como consecuencia de la reestructuración de la Organización Común de Mercado (OCM) del azúcar, ha provocado que explotaciones que contaban con infraestructuras de riego y que habían invertido en regadíos se hayan dedicado a cultivos hortofrutícolas como melón, sandía, cebolla y patatas, con el consiguiente perjuicio para estos cultivos al incrementarse la producción y la oferta.
La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) ha exigido a las industrias lácteas españolas y francesas que suban el precio de la leche a los ganaderos ante la situación crítica que están viviendo, con una subida de los costes de producción del 30% y con la leche en origen un 10% más barata que en Francia y Alemania.
El diferencial entre lo que cobran los ganaderos españoles frente a los franceses o alemanes en los últimos doce meses ha sido de 2,5 y 3 céntimos de euro por litro, respectivamente, incrementándose en 5 céntimos a partir del pasado mes de junio. UPA ha destacado que las pérdidas de la ganadería española se acercan a los 150 millones de euros, que se traducen, a juicio de la organización, en “beneficios directos para la industria y la distribución”.
Román Santalla, secretario de Ganadería de UPA, ha denunciado que en España las industrias se unen para “coartar la libertad de los ganaderos e impedirles cambiar de empresa láctea”, evitando así la actualización de los precios a la situación real del mercado. “En caso de necesitar leche, las empresas prefieren comprarla en Francia, pagando el precio que allí le exigen, manteniendo marginados a los ganaderos españoles”, ha criticado Santalla.
Para UPA la situación es “catastrófica”: a la sequía que azota el noroeste del país, que ha reducido la cosecha de maíz y de forraje –obligando a los ganaderos a ser más dependientes del pienso-, se suma el aumento de cuota de mercado de Francia y Alemania (con crecimientos de entre el 5 y el 7%) y el cada vez mayor déficit lácteo en España, que supera el 35% (3,5 millones de toneladas).
La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos ha denunciado el incumplimiento total de las industrias en el seno de la Interprofesional Láctea española (INLAC) en dos cuestiones estratégicas: adaptar los precios que cobran nuestros ganaderos y ganar cuota de mercado. UPA planteará en los próximos días la necesidad de una reunión extraordinaria con el resto de organizaciones de ganaderos y cooperativas para buscar soluciones a esta crisis del sector lácteo.
La catastrófica situación denunciada por ASAJA en los últimos días en el sector de la sandía se agrava ya que los precios recibidos por el producto (cinco céntimos el kilo) no cubren ni siquiera los gastos de recolección.
Ante esta realidad, algunos agricultores de la zona de Tomelloso, Argamasilla de Alba o Llanos del Caudillo han optado por destrozar sus cosechas de sandía, pues sólo los costes de recogida superan a lo que les pagan por sus productos. Y en algunos casos ni siquiera encuentran compradores o no les ofrecen precio.
En Tomelloso, un agricultor desesperado ha decidido destrozar su cosecha pasándola el rulo. En total ha destrozado alrededor de 400.000 kilos repartidos en dos parcelas de cuatro hectáreas cada una. Ahora espera a la segunda cogida, con la que al menos cubrir gastos, en caso de que los precios suban.
Otros productores las han abandonado, dejándolas de regar o las han cortado y pisado con los tractores. Ya a finales de la campaña pasada los agricultores dejaron de la zona de La Mancha dejaron de recoger los melones y sandías por la falta de rentabilidad.
Esta crisis de precios en este sector va a agravar aún más la complicada situación de numerosos agricultores, que han invertido importantes cantidades en sus producciones de sandía y melón.
Ante esta situación ASAJA ha instado al Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) a que incluya con urgencia sandías y melones en los mecanismos de retirada, cuyo consumo se ha visto muy afectado tras la alarma social mundial provocada por la epidemia de E. coli, lo que ha repercutido en el hundimiento de los precios.